El hombre permanentemente busca satisfacer sus necesidades. Estas se vinculan estrechamente con el placer, ya que uno lleva a cabo determinadas acciones con el afán de alcanzarlo. Si bien, muchos hechos llegan a complacer este requisito, pocos pueden causarnos paz y sosiego. Cada uno tiene ambiciones y deseos que, poderosos, nos impulsan a tomar decisiones y amoldar nuestro rumbo en dirección a ellos. Aquellos más lejanos, se los percibe como en un horizonte: lejano y paradisiaco. De esta manera anecdótica, quiero que se distinga la importancia que tienen estos anhelos. Obviamente no me refiero a los sencillos y cotidianos; como la sed, el hambre, o porque no también algún bien material. Estoy haciendo alusión a los que cuando los abordamos, dejan en nosotros una huella, profunda como el océano.
En mi opinión, para alcanzar estos deseos y con ellos sentir la paz y la libertad, hay que tener el paraíso dentro de uno. Frase quedo retumbando en mi mente desde el momento en que la leí. El individuo no puede obtener la paz absoluta si no lleva este paraíso adentro. Darse cuenta si se tiene, es difícil. Generalmente, cuando visualizamos este ideal y sentimos como que por un momento alcanzamos, con cuenta gotas, esta paz única; y luego como un castillo de naipes atrapados por una ráfaga de viento, desaparece este sentimiento haciéndonos padecer una inmediata melancolía. Este momento de “trance” es nuestro paraíso interior en estado puro. Podemos sentirlo, pero no podemos alcanzarlo. Por ahora, nuestra única opción es dejar volar nuestra imaginación y alimentarnos de ella. Esperemos que sea, solo por ahora.
Les comparto mi "visualización":
Islas Cook.
A partir de la semana que viene iremos poniendo lugares que nos gustan y que nos generan placer. Con esto también los invitamos a comentar, opinar y sugerirnos sitios para seguir inspirados!!

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