Objetivos

* Viajar
*Conocer
*Convivir

lunes, 13 de septiembre de 2010

Un buen comienzo: Maui

Como ya habíamos anticipado, hoy empezamos a mostrarles lugares hermosos e interesantes para conocer. Esta semana está dedicada a un lugar muy especial, es aquel que despertó la catarata de sentimientos y deseos de libertad. Esta semana esta destinada a: Maui, Hawaii.



Maui es una de las islas que forman la paradisiaca Hawaii. Forma parte del Condado de Maui del Estado de Hawaii, junto con las islas Lanai, Kahoolawe y Molokai. Cuenta la leyenda que Maui fue un semidiós, conocido en casi toda la Polinesia, que creó las islas pescándolas del fondo del mar.
Está esta formada por dos volcanes: el Mauna Kahalawai, que es el más antiguo y hacia el este está el Haleakala.
La población es diversa, con diferentes grupos étnicos de inmigrantes que llegaron para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y piña. Las ciudades principales son Kahului, Wailuku, Lahaina y Kihei.
En mi opi
nión, este es un lugar extaordinario ya que cuenta con una enorme vegetación y le aporta al paisaje una variedad de colores, únicos. Infinitas actividades como son: el buceo, el surf, el stand up paddle, entre otros, agotaían nuestra agenda de cada día.





Sitios sobre Maui:
Guía de Maui
Página oficial de turismo en Maui (Inglés)






Alexander Supertramp

martes, 7 de septiembre de 2010

Paraíso interior

El hombre permanentemente busca satisfacer sus necesidades. Estas se vinculan estrechamente con el placer, ya que uno lleva a cabo determinadas acciones con el afán de alcanzarlo. Si bien, muchos hechos llegan a complacer este requisito, pocos pueden causarnos paz y sosiego. Cada uno tiene ambiciones y deseos que, poderosos, nos impulsan a tomar decisiones y amoldar nuestro rumbo en dirección a ellos. Aquellos más lejanos, se los percibe como en un horizonte: lejano y paradisiaco. De esta manera anecdótica, quiero que se distinga la importancia que tienen estos anhelos. Obviamente no me refiero a los sencillos y cotidianos; como la sed, el hambre, o porque no también algún bien material. Estoy haciendo alusión a los que cuando los abordamos, dejan en nosotros una huella, profunda como el océano.
En mi opinión, para alcanzar estos deseos y con ellos sentir la paz y la libertad, hay que tener el paraíso dentro de uno. Frase quedo retumbando en mi mente desde el momento en que la leí. El individuo no puede obtener la paz absoluta si no lleva este paraíso adentro. Darse cuenta si se tiene, es difícil. Generalmente, cuando visualizamos este ideal y sentimos como que por un momento alcanzamos, con cuenta gotas, esta paz única; y luego como un castillo de naipes atrapados por una ráfaga de viento, desaparece este sentimiento haciéndonos padecer una inmediata melancolía. Este momento de “trance” es nuestro paraíso interior en estado puro. Podemos sentirlo, pero no podemos alcanzarlo. Por ahora, nuestra única opción es dejar volar nuestra imaginación y alimentarnos de ella. Esperemos que sea, solo por ahora.

Les comparto mi "visualización":

Islas Cook.

A partir de la semana que viene iremos poniendo lugares que nos gustan y que nos generan placer. Con esto también los invitamos a comentar, opinar y sugerirnos sitios para seguir inspirados!!

lunes, 6 de septiembre de 2010

Musica e imaginación

Suena un ukelele cuya melodía baila y corretea con el sonido de una guitarra criolla y un travieso bongo. Lenta y pasivamente se van flotando con la brisa de un mediodía cálido frente al mar.
Bajo un techo de paja, acostado en una hamaca paraguaya, miras las lineas en el agua turquesa que se dibujan con las olas. La única preocupación en tu mente es, poder dejar grabado en tus retinas la perfección de la obra de Dios. Si, la perfección de su obra, porque esto que alimenta tu vista no pudo haberse creado por casualidad.
El escaso viento que corre, intenta con todas sus fuerzas tirarte de la hamaca, pero solo logra mecerte, ese movimiento mezclado con las voces que se escuchan de fondo en la barra del barsito donde estas, y el ruido del piso de madera vieja que rechina cada vez que alguien pasa caminando solo se puede comparar con el recuerdo de cuando eras bebe, tu madre te ayudaba a dormir en sus brazos y nada podía estresarte.
Las horas, ya no corren, directamente vuelan, se evaporan; es como si el tiempo fuera dos veces mas rápido de lo normal, tan rápido que cuando te queres dar cuenta el cielo comenzó a tornarse naranja, el sol se esta poniendo...
Las luces del bar comienzan a encenderse, llenando el lugar de color con esas lamparas de papel de arroz con forma esférica. En el estanque que esta a 6 metros a la izquierda, una local, prende unas velitas que flotan sobre el agua decorada con un poco de verdín. Cuando volvemos la vista al mar, en la orilla podemos ver una fogata que reune a un grupo de jóvenes que se mueven y bailan a su alrededor como una tribu de indígenas.
De repente te das cuenta que podrías pasarte toda la vida aquí, sin ningún lujo de ningún tipo, sin un auto ultimo modelo, sin ese celular que para lo único que no sirve es para hacer llamadas, sin un televisor high definition, ni una play 3; que aquí podes ser feliz con tan solo una tabla de surf, un plato de comida para cuando el estomago hace ruido, y un árbol que te de sombra y te refugie de la lluvia.
Te das cuenta que los bienes materiales son un invento de las ciudades, esos hormigueros plagados de personas que no se preocupan por nadie mas que por ellos mismos, que viven apurados y que siempre están llegando tarde a todos lados.
Tarde. ¿Que es tarde?, el tiempo es tan relativo... Acá donde mi mente me transporto no existe tarde, solo existe el momento indicado para cada cosa: para comer, para ir surfear, para mojar los pies en la orilla, para descansar, para aprender cosas nuevas y cada tanto para pensar y reflexionar, para encontrarse con los seres queridos, y para recordar con una sonrisa a las personas que ya no están con nosotros.
Espero que a través de esta lectura su mente haya podido viajar a donde mi cuerpo quisiera estar...

jueves, 2 de septiembre de 2010

El camino

Ayer tuve un sueño, un sueño muy extraño, pero del que no quería despertar, uno de esos sueños donde todo es tan real, que en un momento dado, uno pierde la noción de que es lo real y que no.
Ahí estábamos, caminando, al principio no había nada, todo era blanco y con mucho brillo, al mirar para abajo, no podíamos distinguir si lo que pisábamos era un piso o si levitábamos sobre un profundo abismo. A medida que íbamos caminando los detalles comenzaban a aparecer, el piso comenzaba a cambiar, parecía como que camináramos sobre granitos de azúcar húmedos; luego de varios pasos nuestros pieces empezaban   a hundirse en el terreno de forma muy pasiva, el aroma en el aire se tornaba salado, y se podía sentir una leve brisa; Cuanto mas avanzábamos el brillo disminuía poco a poco y podíamos distinguir algunos colores, pero no fue hasta después de  varios kilómetros cuando pudimos apreciar, como quien dice, la pintura en perspectiva.
Luego de varias horas desde que habíamos comenzado a caminar por esa especie ddo e "pseudo limbo celestial", podíamos afirmar con certeza de que camináramos por una costa, y juzgando por el clima, el color del agua y la vegetación, se podría decir que estábamos en una zona tropical. No se que era lo que nos motivaba pero caminábamos sin cesar, sin embargo, el camino no parecía modificarse, como si estuviéramos caminando en una maquina para correr; nunca habían curvas, nunca habían obstáculos, en varias horas de caminata no pudimos encontrar a una sola persona, solo nosotros y el paisaje sin un aparente fin. Caminabamos sin apuro, como si no nos importara en lo mas mínimo donde nos depararía el destino, íbamos disfrutando del paisaje que nos rodeaba, y estábamos seguros que queríamos llegar a algún lado, pero no sabíamos ni a donde ni cuanto tiempo nos iba a llevar. No se por que, porque los sueños no vienen con un manual de instrucciones, sabíamos que si nos manteníamos relativamente cerca, no sentiramos frió, no llovería, ni se haría de noche, tampoco nos cansaríamos; nadie nos lo había dicho, tampoco lo habíamos comentado entre nosotros, pero si de algo estábamos seguros era de eso.
De repente, algo en el horizonte era distinto, por fin aparecía a lo lejos ese lugar al que pretendiamos llegar, comenzamos a caminar mas rápido, las huellas en la arena se hacían mas profundas debido a la fuerza que le imprimíamos a nuestros pies para avanzar mas deprisa. No se veía bien el lugar, pero sabíamos que era ahí donde debíamos ir, cuando estábamos a tan solo un kilómetro del lugar aproximadamente, una música comenzó a sonar en nuestros oídos, era bastante irritante y nos molestaba a lo dos, con cada paso que dábamos se hacia mas fuerte, hasta que de repente, desperté de un salto. 
Aquí estaba nada mas y nada menos que en mi cama, todo destapado, acompañado solo por la oscuridad y el molesto ruido de mi alarma . Mire por  la ventana esperando encontrar ese paisaje increíble que vimos todo el camino, pero no, todavía no había amanecido, y llovía. Una depresión muy grande me invadió, pero luego de unas horas logre sonreír, mientras miraba por la ventana empañada del colectivo donde viajaba, me di cuenta que tenia que hacer como en el sueño... nuestro proyecto es ese camino que recorríamos, sabemos que vamos a llegar, todavía no tenemos bien en claro a donde vamos a ir, y a pesar de que tenemos una fecha aproximada de cuando llegaremos todavía nada es seguro, por lo tanto lo único que nos queda es ir disfrutando del paisaje que nos rodea en el camino que nos depare la vida, hasta que lleguemos a ese destino tan esperado.

Para viajar barato: Clase Turista

Hoy en día, la televisión nos ofrece una programación mediocre. Pasamos horas pasando de canal en canal, dándonos cuenta de que estamos viendo lo mismo pero resumido y maquillado con una dinámica edición. El contenido cultural desapareció por completo, opacado por grandes siliconas y personajes esporádicos de poco sentido. Con esto no pretendo que, nos sentemos frente a un televisor y que por poco nos den una clase de historia o lecciones de ética y moral; sino que, más allá del ocio, podamos encontrar programas creativos e interesantes.
Si bien muchos me podrán nombrar algunos programas que les parece que cumplen con estas expectativas, les puedo sugerir uno que realmente rompe con todos los esquemas. Y no olvidemos que en este blog, a través de un deseo y un proyecto, fomentamos el viajar y el explorar el mundo. Es así que les recomiendo el programa “Clase Turista: El mundo según los argentinos”. En este, recorremos los lugares más significativos del planeta de la mano de compatriotas que, ya sea por las diversas crisis que azotaron a nuestro país o tan solo por buscar un nuevo rumbo en su vida, llevan largo tiempo en otras ciudades. Los que están instalados hace un lapso considerable, nos aportan los datos más ricos, como ser la historia del lugar, los principales centros culturales, personajes característicos de la región, etc. Mientras que los jóvenes, nos enseñan los espacios de ocio como así también los curiosos. Todo esto en un marco muy “argento”, ya que estas personas nos lo cuentan con sus palabras, a la cámara y sin ningún conductor. Un miércoles podemos estar caminando de la mano de “Rolando” por Las Vegas y al otro en el mar y las selvas de Maui con “Arturo”.
El programa se emite todos los miércoles a las 23:30hs por Telefé. Y por si recién lo escuchan, les comento que se perdieron grandes ciudades así que les dejo unos links para que entren y vean programas antiguos que realmente, valen la pena.

CLASE TURISTA. PARA VER Y DESCARGAR (IMPERDIBLE):
http://archivodemedios.blogspot.com/search/label/Clase%20turista